Curayao

Curayao es una barriada pobrísima situada en Rodríguez, Rizal, al este de Manila. Todos los domingos las monjas de Montalbán van allí a dar catequesis a los niños, repartirles caramelos y hacer juegos con ellos. Más que nada, a sacarlos un rato del ambiente marginal del barrio. La población de Curayao supera los 900.000 habitantes. La mayoría vive en condiciones extremas. El asentamiento se formó cuando el Gobierno filipino decidió resituar allí algunos de los squatters (okupas) más pobres de Manila. La falta de agua potable es la principal causa de las constantes infecciones que sufren los niños. Esos mismos que tienen que abandonar sus juegos para hacer de papás y mamás a los 6 o 7 años. Recolectar basura o hacer de canguro para el resto de hermanos son algunas de las tareas que sustituyen su educación. La tasa de escolarización es miserable.

Al entrar en el barrio es inevitable fijarse en los niños correteando desnudos, la suciedad, la escasez, los perros…Y sin embargo, hoy domingo ¡qué felices parecen jugando al escondite ajenos a todo lo demás!

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Ate María

Los más de 1000 niños del colegio que atienden las monjas en Montalbán (Manila) ensayan la celebración del día de las familias. Cuando he salido al patio por primera vez han venido corriendo a preguntarme quién era y qué hacia aquí. Me sorprende que hasta los más pequeños hablan perfectamente el inglés. Las profesoras de Primer Grado me han dicho después que los alumnos les contaban que había venido al cole una “especie de actriz o cantante americana”. Las sisters me aclaran después que para los niños filipinos todo lo que no es Filipinas es América, su meta. No existe nada más. Después de 400 años de colonización, España queda demasiado lejos perdida entre sus libros de historia o escondida en personajes como Dora la Exploradora(*dibujo animado de RTVE que también se emite en Filipinas).

Ahora que ya me conocen, aunque creo que siguen sin entender muy bien porque estoy aquí, me llaman: Ate María. El respeto que tienen los niños filipinos a sus mayores es impresionante. En cada familia los más pequeños llaman a sus hermanas mayores ate y a sus hermanos mayores cuya en señal del respeto que les deben.