Ate María

Los más de 1000 niños del colegio que atienden las monjas en Montalbán (Manila) ensayan la celebración del día de las familias. Cuando he salido al patio por primera vez han venido corriendo a preguntarme quién era y qué hacia aquí. Me sorprende que hasta los más pequeños hablan perfectamente el inglés. Las profesoras de Primer Grado me han dicho después que los alumnos les contaban que había venido al cole una “especie de actriz o cantante americana”. Las sisters me aclaran después que para los niños filipinos todo lo que no es Filipinas es América, su meta. No existe nada más. Después de 400 años de colonización, España queda demasiado lejos perdida entre sus libros de historia o escondida en personajes como Dora la Exploradora(*dibujo animado de RTVE que también se emite en Filipinas).

Ahora que ya me conocen, aunque creo que siguen sin entender muy bien porque estoy aquí, me llaman: Ate María. El respeto que tienen los niños filipinos a sus mayores es impresionante. En cada familia los más pequeños llaman a sus hermanas mayores ate y a sus hermanos mayores cuya en señal del respeto que les deben.

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