Filipinas, país de contrastes

Este vídeo está en inglés y es un poco duro. Aun así os aconsejo que le echéis un vistazo. http://www.metacafe.com/watch/1503762/payatas_a_mirror_of_poverty/

Camino de la embajada española en Forbes Park (uno de los núcleos más ricos de Manila y en donde reside la mayoría de la jet set filipina) el Padre Julio, más conocido como father Julio,desahoga sus más de 10 años de misiones en el país. Filipinas es un país de contrastes. La pobreza es visible en todas partes. Convive con el día a día de cada región, ya sea en entornos urbanos escondida entre grandes edificios de oficinas y carteles publicitarios o en las provincias, hacinada en suburbios fabricados con chabolas.

Una de las manifestaciones más crueles de esta realidad es Payatas, un basurero en el que viven y trabajan tantas personas como habitantes tiene la ciudad de Pamplona; En 2001, como ya mostró tele 5 en un reportaje, unas 43.000 personas (entre ellas más de 20.000 niños llamados jump-boys) trabajaban día y noche recolectando plásticos, cartones y metal. Hoy, según el padre Julio, son más de 200.000.

Un enorme estercolero divide esta ciudad basura en dos subzonas: Payatas A y Payatas B. No hay datos exactos del comienzo de este asentamiento miserable pero father Julio asegura que tiene unos 18 años. El origen, según el sacerdote, nace con los desalojos de Manila y el traslado de basuras. El Gobierno decidió reutilizar unas tierras que pertenecían al cuerpo militar y creó un enorme basurero de provincias que dañase menos la imagen filipina que un basurero en mitad de su gran capital. Poco a poco, las familias más pobres fueron invadiéndolo al ver algunas posibilidades de negocio. Éstas familias que hoy sobreviven recolectando los desperdicios son las mismas que vivían entre los huecos de Manila recolectando los desechos de la metrópolis. Plástico, papel y metal por unos 90 pesos (1,5euros) al día. Siempre en el mejor de los casos.

En el último derrumbamiento las lluvias removieron las basuras y 200 personas murieron sepultadas bajo montañas de desperdicios. A pesar de que fueron noticia por ello en 2001, y varias televisiones nacionales emitieron emotivos reportajes, hoy sólo unos pocos como father Julio se acuerdan de Payatas. En Smoke Mountain, otro ejemplo de ciudad basura, viven más de 3000 personas, entre ellas 2000 niños. Al día, unas 75 personas mueren por las distintas infecciones derivadas de la suciedad.

Mientras llegamos a la embajada, el sacerdote ataca las tremendas injusticias entre clases. Hace 10 años el 5% de la población filipina pasaba hambre. Hoy esta cifra ha crecido hasta el 21%( el 23% en la ciudad de Manila) ¿Cómo puede ser que un país con estas condiciones tenga una moneda fuerte?”El peso es cada vez más fuerte en un país cada vez más pobre”, se lamenta father Julio.

El principal problema, según él, radica en la ancladísima corrupción política. Sólo unos pocos manejan el dinero en el país. Un país narcotizado por la publicidad que sirve de mercado a China y EE.UU pero que no produce nada. Un país donde la gasolina, las farmacias y la electricidad viven en un comodísimo régimen de monopolio que merma las posibilidades diarias de una población demasiado pobre. Filipinas, un país maravilloso pero en el que los ricos al morir donan la cantidad suficiente de dinero para construir una basílica, pues piensan que así obtendrán la salvación eterna, y los pobres apuestan a las cartas para poder enterrar a sus muertos. Pero ese es un tema para toda una entrada aparte.

Eso sí, el optimismo y la felicidad de la gente es inmensamente envidiable por nuestros queridos países de occidente. Y no es un tópico, es lo que cada día veo en la gente. Una anécdota: al centro Elsie Gaches llega una remesa de medicamentos donados por España. Yo, que hice las traducciones de cada prospecto, me doy cuenta de que en su mayoría son fármacos antidepresivos, ansiolíticos o para la hipertensión. A veces, en días pesimistas, no se me ocurre un mejor ejemplo para definir nuestra sociedad. Por ello, y pese a todo, quizá sí tengamos algo que envidiar.

Sabemos tagalo…¡Sin saberlo!

Tatay, vestido con camisa regional filipina sujeta orgulloso la bandera de su país. El patriotismo nace de la influencia  americana. La ceremonia de la bandera, el himno con la mano en el pecho y los BoyScouts aquí son instituciones sagradas

Los casi 400 años de historia española han dejado su estampa inconfundible en la cultura filipina. La lengua, las fiestas, la gastronomía… todo habla de un pasado en común, aunque eso sí con sus luces y sus sombras.

Una de las manifestaciones más palpables de dicha influencia es el idioma. El tagalo, idioma oficial en Filipinas, contiene más de un millar de vocablos (casi una tercera parte del total) que, o bien mantienen su raíz española o se han conservado intactos en su español de origen.

Hagamos una prueba. Intenta adivinar el significado de estas expresiones y palabras en tagalo:

Kumusta?
Anong oras na?
Gusto ko…
Para po!
Parejo
Syempre
sybuya
Lechon
Kalesa
probinsiya
Bápor
Lapis
Baka
kacharo
ama
benta
berde
beses
siete
silya
kastilyo
symiento
guwapo
prutas

Ahora compruébalo (Traducción: tagalo / español)

Kumusta? / ¿Cómo estás?

Anong oras na?/ ¿Qué hora es?

Gusto ko… /Me gusta…

Para po!/ ¡Párate!
Parejo/ igual, similar
Syempre/ siempre
sybuya/ cebolla
Lechon/ cerdo asado
Kalesa/ carro de caballos
probinsiya/ provincia
Bápor/ vapor de agua
Lapis/ lápiz
Baka/ vaca
kacharos/ utensilios de cocina
benta/ vender
berde/ verde
beses/ cuantas veces
siyete/ siete
silya/ silla
kastilyo/ castillo
symiento/ cemento
guwapo/ guapo
prutas/ frutas

Quizá te hayan hecho gracia estos ejemplos. La lista es larguísima. Hoy en día , por ejemplo, es mucho más común en Filipinas contar utilizando el inglés(one two, three) o el español(uno, dos, tres, cuatro)…que el propio tagalo( isa, dalawa, tatlo, apat…).

En la actualidad, un pseudoidioma ha comido terreno a todos los demás: el taglish, una mezcla a veces imposible del inglés y el tagalo(con sus propia influencia española).

Pese a todo, he de decir que aprender a hablar auténtico tagalo nativo es bastante complicado. Ahí van algunos ejemplos por si quieres empezar a intentarlo:

Magandang araw/ buenos días,    mahal kita/ te quiero,    ako si Maria/me llamo María,   ano ang pangalan mo?/¿cómo te llamas?

Curayao

Curayao es una barriada pobrísima situada en Rodríguez, Rizal, al este de Manila. Todos los domingos las monjas de Montalbán van allí a dar catequesis a los niños, repartirles caramelos y hacer juegos con ellos. Más que nada, a sacarlos un rato del ambiente marginal del barrio. La población de Curayao supera los 900.000 habitantes. La mayoría vive en condiciones extremas. El asentamiento se formó cuando el Gobierno filipino decidió resituar allí algunos de los squatters (okupas) más pobres de Manila. La falta de agua potable es la principal causa de las constantes infecciones que sufren los niños. Esos mismos que tienen que abandonar sus juegos para hacer de papás y mamás a los 6 o 7 años. Recolectar basura o hacer de canguro para el resto de hermanos son algunas de las tareas que sustituyen su educación. La tasa de escolarización es miserable.

Al entrar en el barrio es inevitable fijarse en los niños correteando desnudos, la suciedad, la escasez, los perros…Y sin embargo, hoy domingo ¡qué felices parecen jugando al escondite ajenos a todo lo demás!

Tráfico en Manila

un jeepny

Manila es enorme. En la carretera hay miles de coches, carricoches, furgonetas, bicis, carritos, scooters, motos con sidecar…todos intentando hacerse un hueco en una vía sin carriles. No es difícil darse cuenta enseguida de que aquí se conduce pitando, si vas en coche, y levantando la mano si eres peatón. Semáforos sólo los hay en las zonas más ricas.
La Commonwealth, una de las principales arterias de Manila, es una de las calles más concurridas por el tráfico del mundo y su tasa de accidentes por atropello iguala a las de China o la India (en general se calcula que al año mueren por atropello en el mundo unas 100.000 personas). Filipinas es un país de unos 94 millones de habitantes cuya mayoría se concentra en 2 núcleos urbanos: Manila y Quezon City. La cantidad de vehículos casi dobla esa cifra. La densísima polución que ello genera se nota en la garganta después de pasar 5 minutos en cualquier rincón de la capital. Al andar entre las calles de Manila lo habitual es llevar un pañuelo pequeño de tela para cubrirse la nariz y la boca. Niños pobres o de la calle suelen ofrecerlos en los semáforos a modo de los vende-clínex en España.